domingo, 21 de febrero de 2010

Si mis pies no pueden dejar de seguirte...

"Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces. Sólo el paisaje, aquella imagen del prado en octubre, vuelve una y otra vez a mi mente como la escena simbólica de una película. Aquel paisaje sigue sacudiendo, pertinaz, una parte de mi cabeza. «¡Vamos! ¡Arriba! ¡Aún estoy aquí! ¡Arriba! ¡Levántate y comprende! ¿Cuál es la razón de que todavía esté aquí?» No siento dolor. Únicamente el sonido hueco que acompaña cada patada. Pero también este eco se apagará algún día. Como se ha ido borrando, inexorablemente, lo demás. Con todo, a bordo de aquel avión en el aeropuerto de Hamburgo, la sacudida fue más fuerte, más prolongada que de costumbre. «¡Arriba! ¡Comprende!», decía. Por eso ahora estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaban de comprender las cosas hasta que las ponen por escrito..."
"—Pero a ti no te pasará nada. Tú no tienes por qué preocuparte. Aunque anduvieras por aquí de noche con los ojos cerrados, tú jamás te caerías dentro. Seguro. Y a mí, mientras esté contigo, tampoco me pasará nada.
—¿Jamás?
Jamás.
Estoy deseando leerme este libro.Hace tiempo que escuché hablar de él y cada vez que leo alguno de sus fragmentos, mi gana crece.
Y además de esas "ganas", los días dan para pensar mucho, para mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de lo frágiles que son algunas cosas, la velocidad de las cosas no siempre es proporcional a nuestro interés por mantenerlas. Mentiría si dijera que no me da miedo a veces esa sensación. Sin embargo, mientras más miedo siento, más disfruto de cada momento, del instante que ya no vuelve, de la felicidad increible que nos regalan determinados momentos del día.
Mi maleta hoy no casi no cierra. Me ha costado meter todo lo que me llevo este fin de semana... que es mucho más que lo que traía y ropa nueva. El cariño de las personas que más quiero, hablar con los ojos cerrados en el sofá, los encuentros fortuitos con una buena amiga, la voz de Pumuky al otro lado del teléfono...      Creo que sería realmente injusto quejarme de algo. Si lo tengo todo...
Escuchando "En la noche..." Amparanoia

viernes, 5 de febrero de 2010

Symploké...

Symploké:
“Si todo estuviera conectado con todo,
o si nada estuviera conectado con nada,
el conocimiento sería imposible”.
Platón. Sofista

Hace semanas que llevo detrás del significado de esta palabra, y hoy, ha llegado en forma de email.
Tuve la oportunidad de conocerla en la presentación de una película " Háblame de la lluvia" (Parlez-moi de la pluie) y desde ese momento me ha causado bastante curiosidad.  Aquel día escuché algo así como que los personajes de la película iban encontrándose y chocando como lanzas, no todas con todas . De ese choque siempre surgía un cambio.
No he podido evitar darle muchas vueltas a la idea y desde luego, he de decir, que me fascina pensar en los cambios que se producen en nuestra vida diaria debidos a esos choques fortuitos.

"Platón afirma la existencia de un orden dentro del mundo de las Ideas: todas ellas están relacionadas, pero no “todas con todas” sino siguiendo un orden lógico. Las Ideas, según Platón, están “entrelazadas” formando lo que él llama “symploké”"
 

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