viernes, 30 de enero de 2009

Crear en tiempos revueltos...

Bajo ese mismo título se puede leer hoy en el País un artículo que trata de cómo afecta la crisis a las artes, tanto a la música, literatura, cine, etc.
Y es que la crisis acaba llegando a todos los pequeños rincones. El caso es que me ha llamado la atención especialmente el comentario que hace el escritor Benjamín Prado refiriéndose a la literatura de la crisis.
"La literatura se adapta muy bien a estas coyunturas, es barata y se hace en casa. Desde el arte, existen dos formas de afrontar una crisis: hundirse en la abyección o alentar la fantasía. Recuerdo la historia de un editor yanqui que tuve, que pasó de ser el rey de Manhattan a vivir en un trailer park. Hay algo en su historia muy faulkneriano que es material para una novela. Eso está sucediendo mucho en EE UU. Ahora que sabemos quiénes son los culpables de la crisis, se abre la posibilidad de que la literatura apunte directamente a las causas del problema. Me encantaría ver esa gran novela sobre la corrupción urbanística; el problema es que tardas tres o cuatro años en escribir un libro así. Espero que cuando se publique ya estemos mejor"

jueves, 22 de enero de 2009

Los números pares me ayudan a olvidar

Llevo días con ganas de dejar una palabras en el blog y no encuentro el momento, pero no puede acabar la semana sin hablar aunque sea solo un poquito del sábado pasado.
Con un plan medio improvisado,  y después de darme cuenta de que he olvidado (momentos amnésicos) el pin de mi tarjeta, empredimos el viaje  a Madrid, una vez montados en el minimoi que tantos buenos momentos ha recogido. El objetivo encontrarme con dos amigos, imagino que de esos de los que Bunbury habla en su canción cuando dice... "nada puede dañarme con mis amigos..." . El encuentro no pudo ser mejor, y es que cuando las casualidades unen a las personas, el concepto magia toma mucha importancia. Hacía ya bastante tiempo desde que esperábamos un encuentro todos juntos, y una vez conseguido solo me queda decir que fue realmente genial. Me encantó conocer a la srta del sr azul, reencontrar al sr Azul, conocer en directo al chico de las citas literarias y una pequeña representación talaverana que nunca falla.
Gracias a los primeros asistimos a un concierto de Mcenroe, y únicamente decir que me llenó bastante más de lo que pensaba, y llevo toda la semana escuchando sus canciones (que en directo ganan muchísimo). Pondría una de sus letras pero me cuesta decidirme por lo que lo dejaré para más adelante. Hoy me quedo con el momento de vuelta a casa cansada, después de un largo miércoles, escuchando la canción del día "Iglús" de Vetusta morla y pensando en cuanto de verdad tiene eso de que las mentes están conectadas por un pequeño hilo invisible...

"...Protégeme del mundo
Protégeme del cuerpo
Iglús sin primavera
Iglús sin primavera
Y esperamos conectados
la explosión definitiva
La que apague las pantallas
La que apague nuestras vidas..."
Iglús. Vetusta morla
"Quiero olvidarme de ti,
para vivir otras vidas, y volverte a conocer;
para volar a Masachusett en un vaso de cristal,
y alojarme en hoteles muy cerca del muelle,
y que las promesas falten los domingos por la tarde
y después.. tal vez no beba más..."
Otras vidas. Mcenroe

lunes, 12 de enero de 2009

Mi propio mal de Montano...

De pronto sentí que yo también tenía un mal... como aquel mal de Montano,  y que en ese mismo instante un inventor de historias cotidianas se colaba en mi mente para hablar por mí, o mejor dicho, para invadirme y hacerme sentir protagonista de una película sin hueco para la nostalgia. A veces, incluso dentro de una gran conversación, tengo la sensación de que la realidad que me rodea se vuelve demasiado agradable, y es justo entonces... cuando creo que esa sensación es más propia de una escena de película en blanco y negro, en la que las cosas suceden una detrás de otra, meciéndose al mismo ritmo que la música que gira de fondo, bajo la sutil presión de una aguja que araña acordes desconocidos.  Hoy he  vivido un momento de esos, un segundo en el que he pensado crear mi propio mapa, y dibujar en él esquemas caóticos que acaban en puntos suspensivos.
El calor del cappuccino entre las manos junto al divertido magenta de la pared me ha regalado una tarde de conversaciones fluidas, y sonrisas que más tarde se han escondido bajo una bufanda negra.  No recuerdo bien en qué minuto me han venido a la mente palabras de Pizarnik cuando decía "...pudiera ser tan feliz esta noche...".

 

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