viernes, 14 de diciembre de 2007

¿Siempre nos quedará París?...

Imagen 040 (Small).jpg 
París es un abrir y cerrar de ojos.
En París el tiempo es "hoy", y la vida es el sabor de un helado de menta en una noria
que pasea vidas ajenas.
París es sentarse a los pies del Sacre Coeur y perder la vista en cualquier callejón,
abrir los brazos en un tiovivo y respirar hondo,
es regalar una sonrisa al día que no vuelve más.
París, es el sonido de unas suelas de zapato gastadas caracoleando en Abbesses,
y la mezcla de sabores en St.Michel,
las piedras rebotando en el agua helada.
...
lo demás está a punto de pasar.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Tokio ya no nos quiere...

Después de unos meses en los que he tenido el blog algo abandonado vuelvo, quizás no con un post muy propio del estilo de este rincón, pero sí muy sincero.
Escribir siempre ha sido una necesidad, un modo de dar rienda suelta a todas aquellas ideas que viajan por mi cabeza y no es que lo haya abandonado, pero lo he ido dejando en el cajón, o una página cualquiera de mi moleskine. Hace un rato pensaba en alguien que conocí hace unos meses, una persona que me animó a seguir escribiendo, que compartió conmigo durante un ratito sus ilusiones, su modo de ver la vida. Hablamos de casualidades, de la posibilidad de compartir esas pasiones y aficiones con otras personas, del interés y el placer de escribir... ya no por los demás, sino por uno mismo y de la necesidad de cumplir una serie de sueños.
Por otro lado... todos necesitamos un empujoncito para retomar algo que hemos dejado aparcado durante un tiempo, y ese empujoncito llegó el otro dia en forma de comentario. Es curioso pero a veces una sensación extraña nos hace preguntarnos hasta que punto somos necesarios para algunas personas, y en este caso alguien desconocido y habitual al mismo tiempo, me animaba a seguir y me regalaba unas palabras que llegaban en un momento muy puntual. 
Es tiempo de nostalgia, de necesidad de calma, de manos frias y niebla en la calle. Paris me dejó un presente helado en el bolsillo, y las ganas de encontrar el calor.
Os dejo  un pequeño fragmento de Loriga en "Tokio ya no nos quiere":

"- ¿Sabes lo que más me asusta? .- No debe saberlo porque no dice nada.
- Tu miedo. Y el entusiasmo detrás de tu miedo.
- Es curioso porque a mí es tu falta de miedo lo que más me asusta.
- Tengo tanto miedo como el que más miedo tiene. Aunque supongo que es un miedo distinto.
- No hay un miedo distinto. Siempre es el mismo miedo.
- No exactamente.
- ¿No exactamente?
- No exactamente. Tu miedo empieza cuando despegan los aviones y el mío cuando los aviones aterrizan."
 

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